sábado, 30 de enero de 2010

Mar del Plata , la ciudad feliz...



Baje del barco a mitad de mi quincena de enero y me calciné. Ya estaba llorisqueando cuando una buena amiga me invito a pasar unos días en su depto de mar del Plata. Acepte inmediatamente. Lave ropa, les puse mi foto y me fui.
Ya el primer día arriba de un bondi hacia la playa peleándome con una mujer por un asiento y desclavandome una sombrilla de mi trasero, esquivando perros y bebes en llanto y secándome transpiración ajena, me pregunte que diablos hacia ahí.
Mi amiga estaba acostumbrada, así que cuando llegamos a la playa , después de pasarnos nueve paradas por que no llegábamos al timbre por el amontonamiento, afronté la idea de bajar a ese "mar humano" que yacía cual camarón sobre la arena.
"En cuanto veas un lugar pateá y tirá la lona", me dijo mi amiga mientras bajábamos por la escalinata que nos conducía al horror.
"Permiso, permiso"...decía yo pasando por entremedio de las cebadas de mate, el truco y los sanguches de milanesa.
"Acá!!!!" gritó mi amiga y tiró la lona en las pantorrillas de una chica.
"Pero acá no hay lugar...hay una chica"
"Tenias las piernas flexionadas!!!!" le gritó mi amiga a la chica mientras estiraba la lona.
"Si...perdón, es que estaba acalambrada..." se excusó la chica volviendo a flexionar.
Yo moría de vergüenza.
"Acá es así, te corriste ...perdiste" dijo mi amiga explicándome.
Entramos las dos pero sentadas, nada de tirarnos a tomar sol.
Frente a mí había tres jubilados con anteojos verdes que miraban a unos nenes jugar al fútbol sobre la gente asada.
Para llegar al mar fue otro tema. Salté y esquive carpas con cumbias a toda potencia, madres cambiándole los pañales a sus hijos, parejas casi casi teniendo sexo al lado de nenes haciendo mini castillitos, rubias platinadas con la piel color chocolate y viejos verdes en zunga apoyando minas , que les resultaba muy fácil por que estábamos todos como sardinas en lata.
El agua era sospechosamente tibia, las olas nos arrastraban a todos unos arriba de otros. En un momento perdí a mi amiga en la multitud y algo fucsia fosforescente vino hacia mi girando por el agua. Cuando me alcanzo se me agarró de las piernas pidiendo piedad. Era una viejecita revolcada por una ola , con su gorra de ducha.
Me quede quieta un momento pensando en como iba a salir de ahí cuando una masa de muchachas en cola less me gritaron que me corriera ya que no les daba el agua y me enviaron hacia a donde no hacia pie.Después de eso no me acuerdo más de nada. Aparecí en un hospital con mi amiga al lado llorando y agradeciendo que estuviera viva, contándome que había sido atropellada en el agua por una banana y que por qué me había ido tan hondo...

6 comentarios:

AGUSTIN dijo...

así son las honduras marplatenses... divinas!

miralunas dijo...

juas! sos locamente imprevisible, Lola.

La condesa sangrienta dijo...

Estimada, llego por primera vez a su casa atraída por el título del post. Entiendo que es una pintura caricaturesca de algunos inconvenientes que habrá tenido en nuestra ciudad.
Si pasa por aquí podrá enterarse cómo lo vivimos los que vivimos en Mar del Plata.
Disculpe la autoreferencia pero me ahorra un largo comentario.
Saludos desde La Feliz!

Sil dijo...

Lola mori de la risa, fui una vez sola a mardellll y jure jamas volver ahora que te leo recuerdo porque nunca debo volver jajaja

Rochitas dijo...

INADJETIVABLE!!!

Muychinesca dijo...

El último recuerdo que se me cae a la mente sobre mar del plata, es una zunga verde que decía en amarillo florescente PRITTY LIMON, y corria al agua saltando y moviendo el contenido.
Cada uno se lleva de los lugares lo que puede estimo.
Saludos